¿Qué son las relaciones tóxicas y cómo identificarlas?

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Es común que en ocasiones las personas que se encuentran en una relación, se cuestionen si es que la relación en la que están es sana o es tóxica. Junto a esto se generan muchas preguntas: ¿Es mi relación positiva? ¿Es mi pareja la correcta para mí? O ¿Soy yo la persona correcta para mi pareja? ¿Realmente somos felices en esta relación? O incluso ¿Por qué seguimos juntos después de todo esto?

Estas preguntas son válidas, y no deben ser menospreciadas, pues muchas veces estas preguntas son una forma de retomar el momento sentimental en el que nos encontramos con nosotros mismos y con nuestras parejas. Estas preguntas no tienen respuestas únicas, pero algo que sí suele ser común en las relaciones es que todas tienen momentos duros y retos a lo largo de su trayecto. Las relaciones son formas de convivir e interactuar con otro individuo y esta individualidad representa diferencias y retos, ninguna relación es perfecta ya que como individuos no lo somos. Sin embargo, hay que saber diferenciar de forma oportuna y correcta si es que las diferencias que existen en una relación pueden resolverse o si van más allá de un reto de pareja que en ocasiones podría no tener solución. En este momento es cuando es posible que ciertas conductas reiteradas tanto nuestras como de nuestra pareja nos haga pensar ¿Estoy en una relación tóxica?

Sabemos que es un tema complicado y no siempre lo podemos manejar de forma individual. Por eso, no es coincidencia que muchas consultas psicológicas atendidas están relacionadas a identificar una relación tóxica.

Con esto en mente, hoy te compartimos qué es una relación tóxica, sus características, señales a prestar atención y qué tipos de relaciones tóxicas existen.

¿Qué son las relaciones tóxicas?

Las relaciones tóxicas pueden ser definidas como una relación (sea sentimental, fraternal o cualquier otra) que no es saludable y está principalmente dominada por conductas o sentimientos que no aportan ningún beneficio a una parte o ambas.

En pocas palabras, es una relación donde en vez de sentirte mejor y superado junto a la otra persona, te sientes desgastado, irritado, ofendido, invalidado, menospreciado o agotado. Debido a que esto se vuelve algo repetitivo, estas relaciones pueden ser una amenaza para el bienestar y salud mental de una parte o ambas, y no solo eso, en ocasiones puede incluso que este daño no solo sea mental o emocional, sino también físico.

Como mencionamos anteriormente, hay que ser cuidadosos a la hora de considerar a una relación cómo tóxica pues todas las relaciones tienen altos y bajos y algunos retos son más grandes que otros. La relación puede volverse tóxica o considerarse como tóxica cuando al poner a esta en una balanza pesan más los momentos y emociones negativas antes que las positivas.

Características de las relaciones tóxicas

Es importante poder conocer las características de una relación tóxica para poder identificar a tiempo algunos patrones y tomar decisiones en los momentos oportunos. Algunas de estas características podrían ser:

  • Dependencia: Una de las personas en esta relación puede afirmar que “no imagina cómo serían las cosas sin la otra persona” y en casos extremos incluso amenazaría con hacerse daño o hacer algo negativo si es que la relación se acaba, hasta cierto punto, es una forma de chantaje o manipulación.
  • Agresividad disfrazada de sinceridad: Puede que una de las personas en cuestión diga cosas que pueden ser hirientes sin medir las consecuencias y para justificar su desatino se escudan de que su forma de ser es “directa” o “sincera” cuando en realidad puede ser agresiva e insensible.
  • Hostilidad: Una de las partes puede tomar las discusiones como una oportunidad para antagonizar a la otra persona, y de esa forma ejercer control. Esto podría llevar a que la otra persona cambie su comportamiento y sus decisiones solo para no causarle malestar a la otra parte.
  • Control: Una de las partes empieza a tomar control sobre la otra persona desde cosas como: qué ropa usar y cuál no, hasta con quien puede pasar su tiempo libre y con quien no. Una de las partes puede demostrar celos que en ocasiones pueden ser hasta irracionales y trata de controlar el tiempo de la otra persona o las actividades que hace o con quien las hace. En ciertos casos, es posible que hasta trate de manipular a la otra persona con el fin de ejercer control.
  • Irrespeto: Puede que una de las partes haga burla de cosas que son importantes para la otra persona, o invalide sus emociones. Incluso una de las partes puede llegar a destruir cosas materiales que no le pertenecen.
  • Intimidación: Puede que una de las partes intente controlar las acciones o la vida de la otra persona. Un ejemplo de esto es que una de las partes amenace con cortar el contacto con la otra persona, no hablarle, terminar la relación o, en casos extremos, intimidar por medio de la violencia.

Señales de que estás en una relación tóxica

Las relaciones que incluyen agresión verbal o física pueden ser fácilmente clasificadas como tóxicas. Sin embargo, hay otras señales más sutiles de que una relación es tóxica, algunas son:

  • La culpa siempre es tuya. Cuando existen problemas en vez de analizar la situación, ser empático y dar soporte, rápidamente te dará la espalda y te echará la culpa de todo a ti. Sin preguntar o esperar.
  • Sientes que tus necesidades no están siendo tomadas en cuenta y te sientes irrespetado.
  • En vez de sentirte feliz después de ver o hablar con esa persona, te sientes cansado, irritado, decepcionado o deprimido.
  • Pasas más tiempo tratando de justificar sus malos momentos, en lugar de experimentar buenos y felices momentos junto con la otra persona.
  • Te sientes incomprendido, menospreciado, invalidado, inferior o atacado por la otra persona.
  • Sientes que tu autoestima se ha ido para abajo en el transcurso del tiempo.
  • Estás más cerca de ser la peor versión de ti mismo. Por ejemplo, después del desgaste de una discusión puede que hasta pierdas motivación de tratar de solucionar las cosas y te rindes fácilmente.
  • Estás dando más de lo que recibes, esto te hace sentir poco valorado y exhausto.
  • Frente al resto las cosas no mejoran. Puede que las personas a tu alrededor ya hayan notado que tu relación está en un punto de quiebre y que a personas cercanas les llamen la atención los compartimentos o conductas de cada uno en determinadas ocasiones o incluso que hasta bromeen de lo “tóxica” que es su relación.
  • Sacrificas tus valores por complacer a la otra persona a pesar de que tú te sientas mal contigo mismo. Es verdad, algunos sacrificios son necesarios, pero si sientes que no eres leal contigo mismo sólo por alguien más pues es un punto claro de que esto a un mediano-largo plazo no mejorará porque estás renunciando a ti mismo.
  • Quieres pasar todo el tiempo con la otra persona a pesar de que siempre discutan y te excluyas de otras personas que te importan.
  • Una de las partes se vuelve crítica e invalida los sentimientos y situación de la otra persona. Por ejemplo, si sientes que no eres escuchado por tu pareja y esta responde con cosas como “no importa eso, no hagas un drama de cosas tan pequeñas” o “otro rato hablamos de eso” .
  • Cuando ninguno de los dos está dispuesto a modificar algunas conductas por el bien de la relación, las dos partes ponen a su orgullo y ego sobre la relación sin posibilidad de negociar.
  • Perdiste tus límites. La otra persona hace y deshace lo que quiera, tú no tienes voz para decir “no” o no puedes estar en desacuerdo.

Ahora que has acabado de leer este artículo, sería oportuno que te respondas a las siguientes preguntas: ¿tus relaciones te perjudican más de lo que te benefician?
¿Tu círculo cercano te ha dicho en repetidas ocasiones que tu relación no es sana, y tú lo negabas cuando en el fondo sabías que tenían razón?

¿Te estresa o te preocupa no saber cómo lidiar o poner un pare a esta relación?

Si respondiste de forma afirmativa a más de una pregunta, pues es momento de que empieces a considerar algunas acciones para poder terminar estás relaciones que tanto daño te hacen para buscar un nuevo comienzo con el resto, pero sobre todo contigo mismo.

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