Validación emocional ¿Qué es y cómo practicarla?

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Hija validando las emociones de su madres y brindándole su apoyo

 ¿Qué es la validación emocional?

La validación emocional es la habilidad de reconocer y aceptar la experiencia emocional individual, los pensamientos y los sentimientos propios y los de otra persona. En otras palabras, validar emociones es observar los sentimientos como “válidos” y “entendibles”, recordando que somos individuos con historias de vida diferentes, y que son las circunstancias personales las que motivan dichos sentimientos. Esto permite observar aquello que está ocurriendo y también nos habilita a buscar soluciones personales o prestar ayuda a otros.

La validación emocional es importante porque nuestras emociones surgen como una alerta ante un estímulo (felicidad ante una buena noticia, tristeza ante una decepción, sorpresa ante algo inesperado). Estas emociones no están bajo nuestro control, y por esta razón, cuando estamos ante una emoción desagradable, lo primero que hacemos es luchar contra ella, esperando que así desaparezca. Pero muchas veces esto no ocurre y en ocasiones estas emociones aumentan haciéndonos estallar.

Validar emociones nos ayuda a reconocer que estamos experimentado ciertos sentimientos o pensamientos; nos permite aceptar que algo nos sucede y así poder encontrar soluciones. Lo mismo ocurre con la experiencia personal del otro. Muchas veces no sabemos cómo actuar cuando alguien está triste o enojado. ¿Qué podemos hacer? En primer lugar, podemos reconocer que nos sentimos afectados, podemos nombrar esa emoción, aceptar que se está sintiendo así por la circunstancia que atraviesa y de esa forma ofrecer nuestra ayuda.

Aprender a validar emociones mejora la comunicación ya que expresamos aquello que sentimos y transmitimos nuestras necesidades para pedir ayuda. De la misma forma, observar el punto de vista del otro como válido, nos permite escuchar su necesidad y nos faculta a brindar apoyo en la medida de lo posible.

¿Se puede ser invalidante?

Todos podemos ser invalidantes, incluso de formas muy sutiles y con la mejor de las intenciones. Frases muy populares como: “No es para tanto”, “Yo no hubiera hecho eso siendo tú”, “Ves que eres débil”, “Ya supéralo”, “Solo por eso haces tanto drama”; son ejemplos de invalidación emocional. Ya que cada una de ellas no reconoce la emoción como válida, independientemente de que estemos de acuerdo o no con dicho sentimiento.

Muchas veces nos decimos estas frases a nosotros mismos, pero en lugar de ayudarnos, solo añadimos culpa y malestar a aquello que ya sentimos.

Ejemplos de validación emocional

Es posible cambiar nuestro diálogo interno acerca de las emociones, a través de la descripción de la situación, esto nos ayudará a entendernos y a entender el punto de vista del otro:

  • Veo que esto te ha molestado mucho, me imagino que es frustrante, ¿Cómo puedo apoyarte?
  • Esto ha sido muy doloroso para mí, no puedo parar de llorar. Necesito descansar un momento, comer algo rico, distraerme.
  • Entiendo que estés enojado por lo que sucedió hoy. Me gustaría apoyarte, pero por favor, no grites.
  • Me siento asustado con este proyecto. Mis pensamientos me hacen creer que todo va a ir mal. Voy a trazarme un plan con pasos pequeños.  A medida que vaya cumpliendo cada uno, me voy a dar un premio, un regalo. Para así demostrarme que puedo hacerlo, a pesar del miedo.

5 mitos sobre validación emocional que debes conocer

Es muy común creer que validar emociones es lo mismo que aceptar comportamientos o que somos blandos, pero no es así. Hay muchos mitos que rodean a la validación emociona, a continuación mencionamos algunos:

  1. Validar un sentimiento hará que la emoción aumente. FALSO, validar la emoción permite que quien experimente la emoción se sienta acompañado y no juzgado.
  2. Validar una emoción no resuelve el problema. FALSO, validar la emoción ayuda a que dejemos de luchar contra la emoción y centremos la atención en buscar soluciones.
  3. Validar significa que no puedo animar a la persona con mi punto de vista positivo. FALSO, validar una emoción permite que la emoción inicial sea tomada en cuenta ante cualquier situación. A partir de ahí, se puede intentar ver aspectos positivos más allá de la emoción inicial. Muchas veces nuestro positivismo niega las otras emociones dando un resultado opuesto.
  4. Temor a que la persona se vuelva agresiva ¿Debo aceptar eso también? FALSO, reconocer la validez de las emociones no implica aceptar comportamientos que pueden dañar la propia integridad o la del otro. Es importante decir que la emoción es comprensible, pero hay límites de comportamiento:

a. Puedes estar ansioso, pero no grites

b. Puedes sentir enojo, pero no golpees o rompas cosas

c. Puedes estar triste, pero no te hagas daño. Puede estar feliz, pero no te burles de otras personas.

5. Validar emociones implica que acepto el punto de vista del otro. FALSO, se puede estar en desacuerdo con la experiencia emocional del otro. Pero eso no significa que la persona experimente menos su emoción. Si bien, puede no representar un problema significativo para quien ve desde afuera, pueden haber motivos personales que no siempre serán evidentes para todos. Es preferible reconocer la emoción de esa persona y ofrecer ayuda si es posible.

Consejos para mejor la validación

Ahora bien, como toda habilidad, no siempre es fácil, pero podemos practicar día a día. ¿Cómo podemos empezar a validar?

Practica este ejercicio: Come tu golosina favorita y hazte estas preguntas:

  • ¿Qué sentiste en tu cuerpo?
  • ¿Qué emoción experimentaste?
  • ¿Te trajo algún recuerdo?
  • ¿Te inspira a algo?

Podemos comenzar a ejercitar nuestra habilidad para validar emociones describiendo experiencias o sensaciones. Describir aquello que sentimos, aunque no siempre sea agradable, nos ayudará a poner en palabras lo que sentimos, para así poder pedir ayuda, buscar soluciones u ofrecer apoyo.

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